¿Existen evidencias de grafeno en las vacunas COVID19?

Réplica a los informes del Dr. Pablo Campra Madrid.

Almudena Zaragoza. Bióloga y Víctor Guirado. Ingeniero químico.

La esperada llegada del informe final de nuestro compañero biólogo el Dr. Pablo Campra Madrid en toda esta trama por fascículos del dichoso grafeno, concluye con una fría sensación de engaño al desmenuzar sus dos informes, el preliminar y el final. La falta más absoluta de rigurosidad científica es lo primero que uno observa, un formato descuidado, unas afirmaciones no concluyentes y un contexto ambiguo y falto de fundamentación empírica.

En el primer informe, el preliminar o provisional, ya detectamos desde el colectivo de Biólogos por la Verdad una serie de irregularidades graves que parecían estar sujetas a un enfermizo empeño por encontrar lo que no había. Para empezar, un informe que comienza con el título de “detección de óxido de grafeno en suspensión acuosa” y que termina confirmando que no se encuentra nada concluyente, es una manipulación de facto. Si no se encuentra óxido de grafeno, no hay detección.

En este primer informe se hace pasar la observación al microscopio, por un análisis químico. Sin duda los microscopios pueden ser útiles para ciertas cosas, pero no para analizar la composición química de un objeto, por mucho que a la vista nos pueda parecer que dos cosas son iguales, sin analizar su composición no se puede concluir nada.

De los resultados de este informe, se llegó a afirmar que el contenido en grafeno u óxido de grafeno, ya que utilizan ambos términos como si fuese lo mismo cuando no lo es, era en más de un 90 %. Permítanos que les mostremos de qué color tendría que ser el contenido del vial con esta barbaridad de afirmación y esa cantidad de grafeno u óxido de grafeno (imagen 1).

Imagen 1. El óxido de grafeno (izquierda) y el grafeno (derecha) es de color negro.

Lo que sorprende también es la manipulación tan burda de las fotografías tomadas por microscopía óptica que aparecen en este informe preliminar y que nos quieren hacer pensar que hay óxido de grafeno o grafeno, cuando en realidad no se descarta en ningún momento que puedan ser los lípidos registrados oficialmente. Dejenos que les ilustremos con unas imágenes.

Imagen 2. Óxido de grafeno al microscopio. Fíjense en el aumento de la fotografía.

Es de vital importancia poner el foco en el aumento de las fotografías mostradas ya que es como si hacemos zoom a una imagen, no se pueden comparar imágenes a diferentes aumentos, porque nos puede llevar a error. También es destacable que unas veces se habla y se muestra grafeno como en la imagen 3 derecha y otras se habla de óxido de grafeno, que no son la misma sustancia, ni tienen el mismo aspecto al microscopio.


Imagen 3. Imagen de microscopía óptica de un vial de Corminaty de Pfzier (informe preliminar Campra) y grafeno según (Fuente: Choucair et al 2009 https://www.nature.com/articles/nnano.2008.365).  

De hecho lo que se encuentra en los viales en el segundo informe de Campra presuntamente es óxido de grafeno y sin embargo en el primer informe, la fotografía del vial de Pfzier se compara con grafeno de la literatura científica, no con óxido de grafeno. Este hecho sólo puede ser un enorme error o una manipulación intencionada.

Es importante que observar otras imágenes de la literatura científica que nos muestran el aspecto de uno de los componentes sí registrados en el contenido del vial de Pfizer oficialmente, como el polietilenglicol (Imagen 4).

Imagen 4. Polietilenglicol en la literatura científica. (Fuente: https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs13346-017-0366-7).

Queremos confirmar nuestra tesis de las imágenes al mismo aumento, colocando las que están en la misma escala para ilustrarles (Imagen 5).

Imagen 5. Aquí vemos óxido de grafeno, polietilenglicol y grafeno, todos al mismo aumento 200 nm.

Ya no se parecen tanto ¿verdad? Sin un análisis que muestre la composición química es imposible saber qué estamos viendo.

Desmontado el primer informe o informe provisional vamos a por el segundo.

El informe definitivo de Campra no puede ser considerado como un trabajo científico riguroso ya que no cumple con ciertos criterios de análisis básicos. En primer lugar y probablemente lo más importante, no determina la concentración de las partículas analizadas y, por tanto, no se puede conocer su cantidad en los viales para determinar si se trata de un componente de la vacuna o más bien contaminación externa debida a su manipulación. Campra usó óxido de grafeno que compró para obtener un espectro patrón, con lo que pudo contaminar accidentalmente las muestras de los viales. Es por eso, entre otras cosas, que la determinación de las cantidades es de vital importancia en cualquier trabajo científico de análisis químico.

De los resultados obtenidos en el estudio, de 110 partículas, sólo 8 presentan un espectro muy parecido al del óxido de grafeno, de acuerdo con el patrón que utiliza. Esta pequeña cantidad, 8 de 110, representa tan sólo el 7% de todas las partículas analizadas, lo cual sugiere que esas partículas están ahí más bien por error, que por composición en los viales. Luego, y siguiendo los resultados obtenidos del estudio, 20 partículas presentan espectros con picos que según la literatura podrían pertenecer perfectamente a los lípidos de las nanopartículas lipídicas reflejadas en la composición oficial de Pfizer. Dependiendo del transporte y almacenaje de los viales, los lípidos que conforman las nanopartículas lipídicas podrían haberse desprendido, conformando estructuras como se observan en el microscopio. Sorprende que Campran ni siquiera lo haya considerado. En este sentido, no se está usando objetividad científica, sino más bien parece que sólo se busca el cumplimiento y justificación de las hipótesis iniciales. En efecto, Campra menciona que podrían ser estructuras grafíticas. Pero cabe recordar que los lípidos presentan enlaces C-C con hibridación sp3, correspondiente a las bandas obtenidas, así como también, el colesterol presenta hibridación sp2 en su anillo aromático. También se sabe que el colesterol, cuando se seca, forma cristales. Así pues, existe una falta de rigurosidad enorme, cuando Campra no considera la posibilidad de que esos espectros obtenidos pudieran pertenecer a los lípidos que se describen en los prospectos de las vacunas. Debería haber realizado pruebas para descartarlo.

Es de extrañar también que en un análisis mediante espectrometría de Raman no se haga mención al tratamiento de los resultados mediante software para limpiar las señales del “ruido” presente en la medición. El «ruido» es la información indeseada debido a la electrónica del instrumento, la respuesta sin conexión lógica y eventos aleatorios. Los ruidos más habituales en la obtención de espectros Raman pueden ser clasificados en cinco grupos diferentes: ruido de disparo, ruido generado por la muestra (fluorescencia), ruido generado por la instrumentación, ruido computacional y ruido generado por fuentes externas.

Por tanto, el análisis de Campra no es riguroso por varios aspectos aquí mencionados y claramente la interpretación de sus resultados son subjetivos para cumplir con su objetivo inicial.

Conclusiones.

Es importante también saber, en base a la revisión de las fuentes donde el Dr. Campra compró tanto el óxido de grafeno, el óxido de grafeno reducido y el grafeno, que es un material muy caro, un gramo de óxido de grafeno reducido tiene un precio de 600 € y después podemos encontrar 250 ml de óxido de grafeno por unos 100 € (Fuente: SigmaAldrich Ref. 805424 https://www.sigmaaldrich.com/ES/es/product/aldrich/805424?context=product & TMT The Graphene Box https://www.thegraphenebox.com/es/dispersiones-de-grafeno/disolucion-dispersion-acuosa-15.html).   Es de extrañar que un material tan poco rentable para las farmacéuticas, sea utilizado para manufacturar millones de viales.

En las cantidades que ha encontrado el Dr. Campra en su segundo informe que son únicamente 8 partículas minúsculas, no es una concentración tóxica, por lo que no tiene importancia alguna de cara al posible efecto dañino que puedan tener las vacunas COVID 19.

Por otro lado, tenemos a la agencia del medicamento española, a la cual se le ha preguntado directamente por el contenido en las vacunas y si éstas contienen óxido de grafeno o sus derivados. La AEMPS confirma que el óxido de grafeno no está presente en ninguno de los componentes utilizados en Cominarty, ni se utiliza durante la fabricación de la vacuna y por tanto el producto final no contiene óxido de grafeno. Hay que recordar que el contrato que las farmacéuticas tienen con nuestro país es una aprobación condicional y sería nulo de pleno derecho si las vacunas contuviesen algún componente no declarado en ellas. Obviamente, las farmacéuticas no tienen por qué mentir y se juegan mucho si lo hacen.

Y por último, y de una enorme gravedad, es el hecho de que no se haya querido poner el foco en los componentes que si están registrados en las vacunas de Pfizer y Moderna y que de por sí, tienen una enorme toxicidad y unos efectos funestos para la salud, cuando en ambos informes del Dr. Campra sí se demuestra que en la vacuna de Pfizer hay ARN, lípidos y sacarosa, es decir, lo que está registrado oficialmente.

Hemos de recordar que en particular la vacuna de Pfzier tiene lípidos catiónicos ALC -0159 áltamente tóxicos y que se acumulan en el hígado y el bazo y que no estaban aprobados para su uso en humanos antes del coronavirus, también contiene polietilenglicol que puede causar graves anafilaxis y el ARN altamente inmunogénico que causa miocarditis y pericarditis, etc.

Creo que debemos ser igual de críticos con el oficialismo, que con el oportunismo y no desviarnos de la finalidad de esta lucha, que es parar la vacunación y con unos informes que se han realizado utilizando la manipulación y la mala praxis científica no vamos a llegar a buen puerto.

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